martes, 22 de octubre de 2013

LA RIFA



Por: Carmen Muñoz de González

     Buscar dinero fácil siempre ha sucedido y este es el relato del cochino pintado.  Hace mucho tiempo, cuando todavía la gente guardaba esa inocencia y hasta de su propia sombra uno se asustaba, vivía contenta y alegre una noble mujer que adoraba como ninguna otra cosa celebrar su cumpleaños.  Se llenaba de alegría y preparaba sus platos para el festín el cual compartiría con sus amigos y familiares.
     Una buena tarde llegó a su puerta una mozuela a ofrecerle una rifa de "un cochino pintado" y Elena, ni corta ni perezosa, se anotó en dicha rifa:
-¡Jugaré el número 18 que es la fecha de mi cumpleaños, me traerá suerte y seré la ganadora de ese cochinito el cual voy a asar en leña para el compartir!
    Pasan los días y como la palabra tiene fuerza y el pensamiento aún más, sale de número macho el 18.
    Alegre como un niño con juguete nuevo, Elena, después de oir por la radio el número ganador, manda a avisar a la encargada de la rifa que le mande su premio ya que es 15 y debe preparar su cochinito para el famoso banquete de cumpleaños y si tiene gusto que venga a compartir un bocadito con ella y cantarle su cumple.
   Pasan unos días y al llegar el 17 va muy apresurada a ver qué pasa con la rifa.
   La madre de la joven recibe a Elena y le hace entrega de un bello cuadro en el que aparece pintado un regordete cochino con manchas que le hacían parecer más bien una vaca. Con molestia y asombro grita Elena:
-¡Qué es esto! ¡Fuí engañada!
   A lo que responde la madre:
-No señora.  Ella le dijo un cochino pintado y allí lo tiene, lo que usted haya pensado no es cosa mía.
 Buenas tardes ¿Cosas de muchacha o mala interpretaciòn?


domingo, 20 de octubre de 2013

CARAMELOS DE PAPELÓN



Por: Carmen Muñoz de González

De la caña el papelón
y del papelón los caramelos,
dulce golosina venezolana
recuerdo de mis abuelos.

¡Qué preciada chuchería!
¡Qué alegres los niños tramoleaban
contentos y sin dientes
en su boca disfrutaban!
Pago de sus acciones o
regalo de Navidad de su padrino.

Nadie como Froila Salvatierra
para hacer esta delicia
que luego pasó a Rosa,
su querida ahijada.
Herencia de tradición.
Nunca perdieron el sazón.

Tres por locha,
cinco por medio,
dos por real.
-¡Dame unos, muchacho barrigón
que lombrices debes tener
por el papelón
y con purgante salen todas
de ese tamborón!

No como ahora con tanto
color y sabor artificial
que niños obesos y sin
recuerdos van por doquier
y se perdieron de saborear
algo tan puro y natural
como el caramelo de papelón
de mi Villa de Cura ancestral.

sábado, 19 de octubre de 2013

EL HOYO DE LOS PERROS



Por: Carmen Muñoz de González
Villa de Cura, estado Aragua

     Cuando me siento en las tardes en la puerta de la casa de mi suegra y veo los perros ir a tomar agua en un hueco que ya parece una tanquilita -hecho, claro, no de forma natural sino por un bote de aguas blancas que ha forzado el pavimento- viene a mi memoria el cuento del famoso Hoyo de los Perros que había en el sector de Las Mercedes. Era muy nombrado.   Un sitio destinado nada más y nada menos que para botar los perros muertos.

     ¡Imagínense! ¡Casi un cementerio perruno!

     Allá, cerca del Hoyo de los Perros vive Petra y hasta sus cuentos de terror había: que si “los oí ladrar anoche”, “me salió un aparecí'o con un perro al lado”, “venía del botiquín más arriba y vi una manada de perros atravesar el otro lado de la calle”, “venía con mi novia y un gran perro negro con los ojos de candela me atacó”.  Bueno, y así cada quien le ponía lo suyo.

     Pero ahora, a plena luz del sol, en la hora del sol de los venados, van en cerrada marcha los perros callejeros que deambulan en el pueblo a tomar agua – el vital líquido- para reponer fuerzas y seguir su camino.

     El hoyo ha cambiado de función pero sigue siendo un hoyo. No se llena sólo los lunes y jueves que no hay agua, y que me perdone San Lázaro o San Francisco, Patrón de los Animales ¡El agua no la malgastes!

     No, no, no se malgasta, ellos también tienen qué tomarla. O...¿Será pecado desperdiciarla?




Sitio web de la imagen: http://bestanimalfundraising.com/

viernes, 4 de octubre de 2013

LA VENTANA






Por Carmen Muñoz de González
Villa de Cura, estado Aragua

    La vida tranquila, apacible, sosegada de los pueblos -y no de hace mucho tiempo atrás- tenía encantos tan sencillos como el asomarse a  la ventana de la casa.  Era como un entretenimiento en las tardes, arregladitos los niños eran asomados en la ventana a distraerse con el que pasaba, a jugar  con otro niño del lado afuera, a platicar la madre con otra señora o la joven de la casa a coquetear con algún caballero que le había puesto el ojo. 

    Todas las casas tenían ventanas grandes, de puertas de dos hojas de madera, claro está que se abrían con facilidad.  No de hierro y vidrio como las de ahora que son simples adornos.  La ventana era como algo mágico, allí la gente se informaba de todo y hasta había los cuentos de terror como el de aquellas dos señoritas viejas cual verdaderas espías: 
       uoa noche fría y húmeda del mes de octubre, por estar fizgoneando a una vecinita , se les pararon enfrente unas damas, les dejaron un paquetito y agradecieron su bondad por cuidárselo asegurando que a la mañana siguiente pasarían por él.  Al amanecer a las dos señoritas viejas las mataba la curiosidad y al registrar encontraron unos huesos de muerto.  Decían que eran las mismas ánimas que se los habían dejado para asustarlas  y  que ya no estuvieran viendo la vida ajena.

      Hoy en día no hay qué asustar a nadie de esa forma porque cada quien vive como quiere y ya no quedan en mi pueblo casas grandes y espaciosas con ventanas señoriales, el progreso acaba con todo y ellas no escapan al mismo.

Sitio web de la imagen: http://proyectoartemerida.files.wordpress.com/2009/06/clip_image00219.jpg?w=655



COMENTARIOS A ESTA ENTRADA:

NOTA: Los siguientes comentarios fueron hechos en el blog www.desdevilladecura.blogspot.com cuando este artículo fue publicado allí, antes que la Prof. Carmencita tuviera su propio blog.  Nos pareció conveniente copiarlos aquí porque enriquecen el relato.

De: Lucy Alejos
23 de julio de 2013 05:27
Lindo artículo... Viví en Villa de Cura muchos años... Y la fachada de mi casa era muy parecida a la de la foto... A través de esa ventana, veía a hurtadillas a mi amor platónico, mi amor eterno pero imposible... Que recuerdos tan bellos!!!... Gracias por tan precioso artículo, que pudo traer tantas remembranzas a mi mente... Feliz día y felicitaciones por su blog!!!


De: Voz de Villa de Cura
24 de julio de 2013 07:37
Saludos, Lucy. En nombre de la profesora Carmen Muñoz, frecuente colaboradora en esta página y en el mío propio te damos las gracias por leernos, comunicarte y por tus lindas palabras que enriquecen el escrito publicado. Por acá estamos a la orden cuando también quieras compartir tus recuerdos, foptografìas, poemas, artìculos y todo lo que pueda ser enriquecedor para nuestros lectores.
Dios te bendiga. Un abrazo fraterno.


De: JOSE H. BARRIOS ESAÁ
9:43 a.m., octubre 04, 2013
HERMOSA DESCRIPCIÓN DE LOS VENTANALES DE NUESTROS PUEBLOS DE ANTAÑO; CON LA CONSABIDA AÑORANZA DE TIEMPOS PASADOS, A VECES NO TAN ALEGRES, AUNQUE NO NECESARIAMENTE TRISTES. ASIMISMO INTERESANTE Y CASI CÓMICO EL RELATO ACERCA DE LAS DOS SEÑORITAS VIEJAS, CLARO HABRÍA QUE PONERSE EN EL PELLEJO DE ELLAS, PARA NO REÍRSE DE LA SITUACIÓN.
FELICITACIONES, TANTO PARA LA PROFESORA CARMEN MUÑOZ, COMO PARA LOS RESPONSABLES DE ESTA PÁGINA.

De: Carmen Muñoz de González
1:35 p.m., octubre 20, 2013

Gracias, amigo José, por leernos, por comentarnos y por su felicitación que nos estimula a seguir colocando nuestro granito de arena para que nuestra historia local no se pierda en la memoria. Un abrazo fraterno.


EL RELOJ




Por Carmen Muñoz de González
Villa de Cura, estado Aragua

                     Pocas cosas simbólicas quedan ya en mi pueblo.  Es un afán de hacer desaparecer el ayer ¿Qué nos quedará en la memoria histórica? Un signo, un emblema, un recuerdo.  Las calles con sus nombres pintorescos, las esquinas haciendo alusión a algún negocio que funcionaba allí y era punto de referencia cuando alguien hacía mención:
la Esquina de la Casa de Cuadros o Puente Hierro y  - "Allá en la Esquina del Zamuro".

                   ¡Oh, Dios, qué tiempos! Así, a la entrada del pueblo, viniendo por la carretera
Cagua - La Villa, en una esquina de la bomba de gasolina que funcionaba allí estaba el Reloj de La Villa dando la bienvenida.

                   Alto, espigado, un "señor reloj" diciéndole a la gente  a qué hora había llegado al pueblo.  Tenía una propaganda alusiva a la venta de gasolina.  Debía ser Shell, Esso,
algún nombre de esas compañías extranjeras que tenían concesión aquí en el país.

               Ahora, en estos tiempos, la bomba existe todavía, allí está, en el mismo punto. Su misma función:  vender gasolina, pero con la diferencia que el viejo reloj que daba la bienvenida desapareció.  Allí hay ahora una lápida de mármol vacía, sin señalamiento alguno.

             Ojalá le colocaran una bella y majestuosa silla de montar a caballo en honor a los talabarteros encargados de ejecutar con esas manos prodigiosas nuestro emblema zamorano "La Silla de Montar" digna representación artesanal.

         El cuento del reloj (No el de la iglesia sino el de la entrada) se lo oí en plácida tertulia a mi buen amigo Rafael Pérez Silva, caballero de muy buena conversación y fiel defensor de las costumbres y tradiciones de los pueblos.

Sitio web de la imagen: http://paolapasquali.com/?p=919