miércoles, 21 de octubre de 2015

EL COCHINITO DE NAVIDAD




Por: Carmen Muñoz de Gonzalez
Villa de Cura, estado Aragua

La gente de antes del siglo pasado, tan correctas, honradas, fieles a su palabra. Nunca harían algo que pudiera hacer daño al prójimo. Si vendían algo lo hacían con el mayor esmero
y cuidado culinario si de comidas se trataba. Si eran alpargateros o alpargateras cumplían su función con un estilo único que les caracterizaba como tejedores.

Criaban sus cochinitos para la venta. A vender en diciembre ese puerquito alimentado con las mejores sobras. Allí ponían toda la ilusión de los miembros de la casa para comprar los estrenos y disfrutar de lo grande la Pascua y Año Nuevo.

La señora Belén criaba cochinos, sus marranos, para la venta. Estaban a todo lo ancho del patio, allí, en el corral, disfrutando del barro, echados, hasta maíz les daba paraqué esa carne tuviera buen sabor.

Todo el mundo había hecho la lista: pantalón, camisa y alpargatas nuevas para los varones los vestidos de organza para las niñas, lo de las hallacas…
Al fin llegó el tan ansiado mes: diciembre, y el día en que le iban a dar el palo cochinero al cochinito. Todo listo: agua hirviendo en el fogón, brasas al punto para hacer los chicharrones, la manteca, comienza la fiesta. ¡Qué pena al abrir en dos mitades al cochino!
Se oye el grito aterrador de Doña Belem:

-¡Oh, Dios, cómo me pasa esto!

No se podía vender la carne. El cochino estaba picao. Picao era una burbujita que le salía detrás de la lengua.  Si atrapaban a la gente que vendía esto lo castigaban, hasta la policía iban.No había más remedio que disfrutarlo, pero en la casa.
Había veterinarios natos, conocedores de cuando el animal estaba dañado.
Como Montesinos y Raimundo.

¿Tecnología? ¡Nada qué ver! ¡Pepa de ojo!

EL "MÁUSE" DE CACHIPO






Por: Carmen Muñoz de Gonzalez
Villa de Cura, estado Aragua


NOTA: Según el diccionario 
Máuser (Fusil de repetición) pero en lenguaje coloquial
venezolano se decía simplemente "máuse"


Cachipo,solariega población del estado Anzoátegui.  Tranquila, personas trabajadoras del campo.   Allí nada ocurría, todo normalito, las faenas diarias.

Frente a la plaza la comisaría.  Un oficial allí parado o dando sus vuelticas en derredor.. Se pavoneaba, claro, con su máuse colgado al hombro en señal de respeto, de autoridad.  
Sin embargo, un día, se arma un zafarrancho en el pueblo y él, muy orondo, se dirige a ver la situación.

Hay un robo,un escándalo.  Va hacia el sitio donde está reunido un grupo de personas relatando el acontecimiento: Un robo de ganado, y le señalan por dónde huyeron los cuatreros.

En seguida se dispone a salir en su persecución, monta su arma y se da cuenta que no responde ¡Estaba oxidado, atascado! Nunca lo habían usado, mucho menos aceitado.

Esto quedó en el pueblo como un refrán y al sucederle a alguien algo parecido por algo que tuviese y no le hubiera dado uso, inmediatamente se decía: 

-¡Está como el máuse de Cachipo!

¡Qué tiempos, compa, lo que tenga dele uso, que el tiempo pasa y deteriora las cosas!




Farallones vía Santa Cruz de Cachipo,
estado Anzoátegui, Venezuela.
Sitio web de la imagen: http://www.mapio.cz/a/12310782/

martes, 20 de octubre de 2015

YA VIENE EL HALLOWEEN


Por: Carmen Muñoz de Gonzalez

Ya viene el Halloween y con él la transculturación, pero, bueno, yo diría : ¡A celebrrlo a lo criollo, haciendo referencia a aquellos cuentos que inventaban los mayores y asustaban de manera bárbara a los pequeños! Que luego se transmitían de generación en generación e hicieron temer hasta a los mayorcitos.

Me acuerdo del famoso Carretón . Ese carro espantoso que recorría las calles.  Iban en él colgados los diablitos e iba manejado por el diablo mayor.

A cierta hora de la noche salía a hacer su recorrido a ver qué alma se atrevía a asomarse por allí sigilosamente por la ventana a contemplar el dantesco espectáculo.

Buen, un día enfermó, como a eso de las seis de la tarde, una señora y la llevaron al  hospital. Fueron ella, su hija y el nietecito. Pasaron varias horas y a eso de la madrugada se le pasó el soponcio y decidieron volver a su casa.  Se podía hacer eso, sólo los espantos transitaban a esas horas las calles de la Villa, y algún que otro osado borracho..

Vivían lejos del Hospital, a unas cuantas cuadras hacia Las Tablitas. Era alrededor de las cuatro de la madrugada cuando oyen a lo lejos un ruido  estremecedor: tras, tras, tras...
Inmediatamente se acuerdan del Carretón,  y como era noviembre, el Mes de los Difuntos, pare usted de contar.

A medida que avanzaban se oía mas, pero no visualizaban la figura.  El miedo era aterrador. La pregunta: ¿Con qué nos vamos a encontrar?

A lo largo de la subida, a un lado, por una calle que desemboca apareció el ruido con figura y todo:  Era un señor con su carreta que transportaba leña y la llevaba muy temprano a la panadería ya que trabajaba con un horno a leña y la necesitaba para comenzar su faena diaria y tener el pan listo para vender a las siete de la mañana.

La panadería quedaba en el centro del pueblo y debía hacer un recorrido bastante largo.

De un ladito, aterrados, contemplaron la escena y hasta allí quedó el cuento del Carretón que fue  divulgado por todos.

¡Pura y bella inocencia!


COMENTARIOS

De: Dalia Rodriguez
Buenos días es la primera vez que recibo su trabajo. Me parece excelente recrear y honrar si se quiere esas estampas de la cultura popular sobre todo de Villa de Cura. Por favor comuníquese conmigo al 0414.345.91.94 . Me gustaría invitarla a mi programa de radio Vida Activa. Un abrazo. Éxitos

Sitio web de la imagen: http://ratondelqueso.blogspot.com/

sábado, 3 de octubre de 2015

LA TINTORERíA CONTINENTAL



Por: Carmen Muñoz de González

El arte de lavar y planchar en tintorería.  Ese trabajo lo realizaron con esmero y dedicación los hermanos Otero: Manolo, Pepe y Jesús.

Con singular trato a sus clientes y gran prestancia dedicaron una parte de su vida a esta labor.

Se establecieron en nuestro pueblo en los años 1940 y por más de 35 años su tintorería funcionó sin interrupción.

Yo, desde pequeña, los veía - a Don Jesús, Doña Isabel, Don Manolo y Doña Peli - siempre los dias domingos o cuando había una fecha solemne, en la iglesia.

Luego de desaparecer la tintorería cambiaron de ramo comercial.  Don Manolo y su esposa abrieron una mercería, pero el buen amigo y vecino Don Jesús una frutería y siempre con el mismo trato a sus clientes.  Él, con un bello gesto, al terminar el año le daba su aguinaldito a uno.  Consistía en una bandeja preparada con frutas para la cena familiar de Nochebuena ¡Qué gesto!  De su unión matrimonial nació Jesús, Jesuso, El Cubano - como cariñosamente le decíamos porque antes de establecerse en Venezuela cuando salieron de su amada Galicia Don Jesús y Doña Isabel estuvieron en Cuba y allí nació su único hijo.  Creo que fué el primer cubano que conocí.

Hombres honestos, trabajadores, que hicieron suya esta Patria y murieron en ella.

Todavía queda Retazos Pili por parte del señor Manolo y los hijos de los hijos de ellos con el buen recuerdo de aquellos inmigrantes que atravesaron el charco para conocer nuevas oportunidades de vida.


Sitio web de la imagen: http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-581729999-plancha-antigua-de-sastre-o-tintoreria-_JM#redirectedFromParent