miércoles, 7 de marzo de 2018

COME CANDELA


Desconozco su nombre y el origen del apodo también. Pero según dicen los que le conocieron acá en Villa de Cura, estado Aragua, Venezuela, era un hombre simple y parsimonioso cuyo trabajo consistía en botar los huesos que producían las carnicerías que funcionaban en nuestro MercadoMunicipal, en toda la esquina de la Plaza Miranda y que aún conserva su edificación, aunque ahora para otros usos.

Seguía siempre una misma ruta: por la calle Comercio, ya que al final de la misma había un zanjón y allí depositaba los huesos que acarreaba. Logicamente, detrás de él durante todo el recorrido se iban agregando en alegre caravana los perros callejeros para darse su banquete al ruñir huesitos.
Muy característico de él era que el pantalón se lo enrrollaba uno a la rodilla y otro a mitad de pierna.

Las carnicerías de esa época estaban regentadas por los señores Andrés Montesinos, Carlos Bolívar, Francisco Bolívar y Rafael Herrera.

Eran otros tiempos. La carne la vendían a real el cuarto de kilo. La colgaban en ganchos ¿Cortes especiales? ¡Noooo. qué vaaaa!

El Negro Félix González fue quien modernizó el mercado con una nevera.

Ahora, perros callejeros a montón y los huesos en las carnicerías ¡Los venden! (Y caros...por cierto)

Carmen Muñoz de González


Fuente de la imagen: http://www.gifmania.com/Gif-Animados-Animales/Imagenes-Perros/Perros-Comida/Perro-Ama-A-Los-Huesos-54674.gif