sábado, 15 de agosto de 2026

EL POPULAR YUYO, UN BOTICARIO EN EL SIGLO XXI


 George Telisse, el popular "Yuyo", a los Jorges en árabe se les dice "Yuyo", de allí viene ese apodo.


 

Hoy mi página se engalana con el escrito de este personaje de mi querido pueblo Villa de Cura, en el estado Aragua de Venezuela. Todos los días, con su característica amabilidad, atiende al público en el diario quehacer villacurano.

Venezolano, maracayero, de cincuenta y dos años de edad, ingeniero en sistema, padre de dos varones - quienes, por cierto, son gemelos -.

Nuestro querido "Yuyo" no se dejó abatir por la crisis económica vivida y, como buen vendedor, hijo de padre extranjero, montó su negocio.

Primero, todo lo referente a comida, pero no quedó allí esto, sino que incursiona con la rama de la nutrición y comienza a vender vitaminas y complementos nutricionales, todos importados y al alcance de todos los bolsillos, porque los tiene en presentación de bolsitas de diez pastillas al que lo necesite si no tiene suficiente dinerito para comprarlo completo. Es una gran alternativa.

Lo más grande de la cosa es que los recomienda dando su testimonio personal de que cae bien, que ya él probó el producto y que lo puede llevar con confianza.

Su pasión: el Kung Fú e ir al gimnasio.


Yuyo con Rafael Hernández, su entrenador del gimnasio


Productos para mantener la salud que no se consiguen comúnmente, él los tiene allí, en la Av. Bolívar, en el toldito blanco, al lado de la librería "La Conquista" conocida popularmente como la librería "El Lápiz" porque exhibe su nombre escrito en un lápiz gigante que es a la vez anuncio y ornato.
Se encuentran allí desde el famoso - más bien mítico 😄 - "Alka Seltzer", hasta vinagre de manzana, aceite de oliva, proteínas, creatinina, y cuánto usted necesite para mantener su cuerpo en forma.

El lema de "Yuyo": -"Lléveselo, se lo recomiendo, ya yo lo probé"

Su negocio, a pesar de ser chiquitico, es acogedor y brinda al cliente satisfacción al comprarle algo. Es más, si los huevos le salen mal, si están dañados, él se los cambia, brindando así a sus clientes la mayor comodidad.