domingo, 27 de septiembre de 2026

MI PRIMER HAIKÚ


 


Carmen Muñoz Vda. de González

Las letras - tanto las ajenas como las propias - representan para mí no son sólo un medio de expresión, sino, también una especie de refugio.  No un refugio para tiempos malos, sino un refugio para todo tiempo.
Quienes han seguido un poco mi blog saben que no publico a diario pero sí con una cierta regularidad.

¿Qué publico? A veces narrativa, otras veces poesía y en alguna oportunidad hasta he compartido fotos en el concurso que convoca @melinda010100 para participar con fotografías de sombras poco comunes.

De un tiempo a esta parte he estado leyendo haikus y también he investigado acerca de esa interesante poesía japonesa.

Leyendo por aquí y por allá - gracias, Mr. Google, por favores recibidos - he aprendido que...
el haikú es un poema cortísimo - de hecho consta solo de tres líneas o versos. Es de origen japonés, pero es muy interesante saber que no se puede decir " lo inventó fulano o zutano"  ya que nació de composiciones poéticas colectivas largas llamadas <i>renga</i>, era parte de esas composiciones - una parte bien cortita, me parece - , pero llegó el siglo XVII y en el mismo nació Matsuo Bashó, el poeta más famoso del período Edo de Japón. Dicho poeta "extrajo" el haikú del renga y le dió vida independiente.

Cuando investigué un poco más sobre Matsuo Bashó me llamó mucho la atención saber que [en Japón muchos de sus poemas se reproducen en monumentos y lugares tradicionales](https://es.wikipedia.org/wiki/Matsuo_Bash%C5%8D).

También supe que originalmente el único tema contemplado en los haikús era la Naturaleza, pero acá en occidente han estado haciendo haikús hasta con temática romántica lo cual es mal visto por los más ortodoxos y fieles al arte original

Bueno, toda esta introducción es para presentarles mi primer haikú inspirado en unos gurasoles. Espero sea de vuestro agrado.

Pétalos caen
en la mañana triste.
Alfombra de sol.

martes, 15 de septiembre de 2026

Traviesos sapitos saltarines / Mischievous little jumping toads



Las cosas que le pasan a uno en el diario cotidiano nocturnal en el jardín primaveral de la vida. 

 Estando reunida en amena charla nocturnal en el jardín primaveral de nuestro club, de fondo musical el sonido de los sapitos miniatura pero... - siempre el "pero" - una garganta tan sonora que en el silencio de nuestra alcoba retumba todavía en nuestros oidos su chillar pero ya nos hemos hecho adictos a ellos.

 Esa noche había llovido mucho en el día y los muy loquillos decidieron salir a trepar las paredes y balancearse en las ramitas de las matas que adornan el patio y a mí me ha caído, precisamente, uno en el pecho. A lo que una  reaccionó -- ¡Cuidado, que se te va a meter en la boca el sapo! 

 Yo me levanto y me sacudo pero, inmediatamente viene a mi memoria el famoso "Síndrome del Sapo"  del que tanto hacen alarde por allí y que yo - menos mal, gracias a Dios - no lo padezco por ahora. No sé de mañana, porque así son las cosas. 


 El "Síndrome del Sapo" es: soberbia, arrogancia, prepotencia, obstinación. Lo importante es no enfermar a los demás con nuestra agria turbulencia interior.



English Version

The things that happen in the course of one's nightly routine in the springtime garden of life. 

 We were gathered for a pleasant late-night chat in our club's springtime garden, with the sounds of tiny toads providing the background music—but... there is always a "but." Their croaking is so resonant that it still echoes in our ears long after we’ve returned to the silence of our bedrooms; yet, we have become addicted to them. 

 It had rained heavily that day, and the little rascals decided to come out, climbing the walls and swaying on the twigs of the yard plants; one of them landed right on my chest.


 Someone immediately reacted: "Watch out—that toad is going to hop right into your mouth!" I stood up and brushed it off, but the famous "Toad Syndrome"—something people talk about so much—instantly came to mind. Thankfully, by the grace of God, I don't suffer from it—at least not for now. Who knows about tomorrow? That’s just how life goes.



 "Toad Syndrome" consists of: hubris, arrogance, overbearingness, and obstinacy.


 The important thing is not to infect others with our own bitter, turbulent inner state.


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