miércoles, 27 de febrero de 2019

DE NUEVO EL CARNAVAL

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De nuevo el carnaval, la alegría, fiesta pagana al dios Momo. Pero ¡Cuánto hemos perdido en los pueblos la sana diversión, el disfrute en la plaza a ver bailar los disfraces, el sano esparcimiento popular.
Villa de Cura, mi amado pueblo ¿Dónde perdió la esencia del ser? Ese sabor ingenuo que traen en sus raíces el saber de lo nuestro.

Recuerdo esos carnavales escolares donde habla qué apoyar a las chicas para el reinado escolar y su manera no era con aplausos o jurado calificador sino con la venta de bonos. La que vendiera mas bonos esa seria la ganadora. Claro, eso cubría los gastos para el festejo, cotillones, papelillos, caramelos y la vistosa carroza que luciría la soberana para transitar por las calles pueblerinas en esos tres días de carnestolendas porque el martes era el desafío total: agua, pintura y demás sustancias alusivas al evento.

Pero ¡Qué sencillez! Todo el mundo colaboraba con un bolívar (De los antiquísimos, claro) ganaba la más simpática y la que más familia tenía ya que mayor era la inversión. Pero allí estaba la magia de la vida, no se juzgaba ni se dañaba a nadie. Celebrar el mejor festejo escolar era la idea, la alegría nuestra mejor aliada, el mejor recuerdo la vivencia que quedaría plasmada en el inexorable tiempo de nuestras vidas.

Entre suspiros y sollozos nos preparamos para el arrepentimiento cristiano.



Carmen Muñoz de Gonzalez, Villa de Cura, estado Aragua, Venezuela   

viernes, 15 de febrero de 2019

PRONTO ESTARÉ EN REMES





Me es grato informar a mis lectores que he sido invitada a participar en la RED MUNDIAL DE ESCRITORES/AS EN ESPAÑOL: REMES (Primer y único Directorio mundial de escritores/as en español).  Les invito a accesar a   www.redescritoresespa.com y conocer su filosofía y sus objetivos de lucha contra el anonimato y el plagio.

Carmen Muñoz de Gonzalez, Villa de Cura, estado Aragua, Venezuela


jueves, 14 de febrero de 2019

EN POLVO...

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 Ay, los cuentos. La vida es puro cuento. Cuentos extraños vividos en noches de parrandas y luna llena. Muchos parecen verdaderos y otros no, pero...¡Cuentos al fin son donde braman las gentes y meditan sobre cosas vanas!

Cuando mi tía Senobia estaba chiquita - y mire que ya tiene 86 años entrados en 87 - una tarde de verano venía con su mamá - que en Santa Gloria esté - agarradita de la mano a la altura del Puente de la Loca y miran a unos hombres cargando un palo sobre sus hombros, del cual colgaba una hamaca. Detrás de ellos caminaba una mujer llorosa, con velo negro sobre su cabeza rodeada por unos niños que llevaban las manitos llenas de flores silvestres.

Ella con asombro observa la estampa y pregunta:

-Mamá ¿Qué es eso?

-Hija, un difunto, lo llevan a enterrar. Persígnese en señal de respeto.

-Pero...¿Sin cajón?

-Sí, son pobres de solemnidad, no tienen sino una hamaca para depositar su cuerpo en la fosa o tierra limpia.

Esa imagen le quedó grabada a una niña de seis años.

Episodio triste de la vida, pero así son las cosas: duras para unos y fáciles para otros.

La gente de antes con esa sencillez de corazón.

Ahora hace poco oí que un señor fue enterrado en una nevera vieja, mejor se sacrifica el escaparate. Pero como polvo somos y en polvo nos convertiremos...

También oí que a uno le sacaron la plancha (prótesis) dental por si otro la necesitaba.

¡Ay, mi Dios, que no abunden esas cosas! ¡Luz y perdón!




Carmen Muñoz de González, Villa de Cura, estado Aragua, Venezuela

viernes, 8 de febrero de 2019

LAS AREPAS DE CAMILA






A Camila le encanta comer arepas.  Es una arepera nata cien por ciento.
Le gustan rellenas con queso, tajadas, aguacate...
Pero eso sí, hay un detalle: Debe tener forma de una carita feliz.
O sea,  a la arepa se le hacen dos agujeritos que asemejen los ojitos y una hendidura que represente una boquita sonriente de largo a largo.
Ojalá que los adultos sonriamos cuando nos comamos la arepita y no pensemos en otras cosas sino en darle gracias a Dios por el pan diario como reza el Padrenuestro.


Carmen Muñoz de González, Villa de Cura, estado Aragua, Venezuela.


LOS REZANDEROS VENEZOLANOS


En nuestro sistema de creencias religiosas está el rezo a los difuntos, el novenario o rezo del rosario de muerto por nueve días.

Hay en todos los pueblos, en todas las comunidades, personas dedicadas a estos ministerios. Hombres y mujeres llamados rezanderos con vocación de pronunciar largas letanías, extensas plegarias y a veces raras oraciones por el eterno descanso del alma encomendada.

¿Dónde vas, paloma blanca,
con el rosario y la cruz?
A llevar esta alma
al corazón de Jesús
Con ese aire de misterio los rosarios tienen normas: el que asiste al primero debe ir a todos, sin falta (Eso explica la baja asistencia en el primer rezo), el que escoge un determinado lugar para sentarse debe conservarlo las nueve noches (O tardes, ahora que se hacen más temprano debido a la inseguridad).

Virgen del Monte Carmelo
con tu escapulario santo
cúbrelo con tu manto
y llévale pronto al Cielo

Las rezanderas iban de luto (medio luto, más bien). La última noche se rezaba hasta las doce que era cuando el espíritu dejaba la casa.

En cuanto al tipo de rezandera y rezandero...¡Ni se diga! Los hay desde los más severos hasta jocosos.
En las comunidades les rodea ese halo mágico de ser capaces de encaminar a los difuntos por esos siete escalones que les conducirán al Gran Juicio Final donde todos nos presentaremos: La salvación y la felicidad es individual.
Antes esos rezanderos no cobraban por los rezos. Era como una ayuda celestial, un don divino de entregar esa alma, un èxtasis de resignación al pasar las cuentas del rosario por esa plegaria dale el descanso eterno.

Me informan que actualmente, en cierto sector de la comunidad de Las Mercedes, Villa de Cura, estado Aragua, Venezuela, hay una rezandera de lo más singular: Mientras se dirige al sitio del rosario va dando fuertes silbidos delante de las casas de quienes ella sabe que están pendientes de ir a rezar. Al llegar al lugar del rezo da un último y fuerte silbido en toda la puerta mirando hacia la calle...es como si fuera ella las campanas de la iglesia.

En la iglesia ahora también se realizan los rosarios. Son mas solemnes: Primero el rosario, luego la Misa. comulgan por el difunto o difunta y derechita a su casa.

¿Y el contador de chistes? Toda una sorpresa con lo que iba a animar, desde el cuento más ingenuo hasta el más picante y cualquiera soltaba su carcajada.

Pero, al fin y al cabo, los rezanderos y rezanderas son los médicos del alma. Pagados o no deben aliviar la conciencia del que se queda aquí y tener la satisfacción de que esa alma iba derechito al Cielo.

Tú te viste como yo
yo me he de ver como vos
rogad al Señor por mí
que yo rogaré por vos

Con rezo o sin rezo Dios es nuestro Padre Celestial y nos perdona nuestras fallas y errores.
La fe de los pobres es lo único que se tiene.

¡Oh, Jesús mío, perdona nuestras culpas
lleva al Cielo a todas las almas
especialmente a las mas necesitadas
de tu infinita misericordia!

Yo, antes de acostarme, me encomiendo a Dios, me persigno y digo:

Dios mío, no seas mi juez
sino mi Salvador

Bueno…esto lo hago…por si las moscas…je, je, je


Carmen Muñoz de González, Villa de Cura, estado Aragua, Venezuela

viernes, 1 de febrero de 2019

PRÉSTAME EL HUESO PA' LA SOPA, COMADRE



 

Nuevos tiempos, otro devenir histórico y recuerdos de los tiempos pasados, claro que no vividos por mí, puro cuento oral, tradición, donde se oía que los vecinos se prestaban el hueso para hacer la sopa.

Eran casas que tenían grandes solares, olor a leña, porque cocinaban en fogón y en las pesas, donde vendían carne, regalaban los huesos, seguramente con suficiente carnita para que se aprovechara la proteína. Hoy en día los venden bien caros el kilo ¡Y peladitos! ¡Dan pena!

Me viene a la memoria el cuento del esclavo que lo que le daban era el caldo y el hueso. Estaba regordete y el amo flaquito (Se comía é toda la carne pero...era el puro bagazo ya que la sustancia quedaba en el caldo).

Las personas de aquel tiempo convivían en buena voluntad. Con el más llano saludo se oía:

-Comadre, pásame el hueso pa'la sopa

Con vituallas que sembraban en su solar hacían su gran banquete y ¡A comer, tripones!

Había en el pueblo un hombre sanote él que se dedicaba a hacer mandados. Su nombre era bíblico: Zacarías. Luego del encargo lo pasaban a la cocina para darle alguito. Él, contento, decía:

-¡Aprovecha, Zacarías, que esto no es todos los días!

Hambre, miseria, pobreza, siempre ha habido, pero la fraternidad, el amor al prójimo, era mayor. Ahora la mezquindad, el pensar no puedo compartir algo prevalece.

Pon tu confianza en Dios, Él es nuestro proveedor y no nos desampara. Estamos viviendo por su misericordia y el amanecer volverá mañana a nuestras vidas.



Carmen Muñoz de González, Villa de Cura, estado Aragua, Venezuela



COMENTARIOS:

Landis Lecumberre  Ja, ja, ese cuento del caldo y el hueso me recuerda a un compañero de clases allá por 1971 de nombre Luis Licón, de Villa de Cura que fue al primero que se lo escuché. Él se graduó de bachiller en el liceo Roscio, creo que en 1974, pero estudiamos juntos, aunque no recuerdo qué año escolar. Solo recuerdo que tenía los ojos como rayados, el acné de la juventud le dejó huellas en el rostro. Era delgado, y jocoso por demás. Él viajaba de Villa de Cura a San Juan todos los días. Dios bendiga a Luis dondequiera que se halle.