domingo, 5 de febrero de 2017

DON MARCOS ANTONIO VIDAO REYES

Por: Carmen Muñoz de González

Volvemos a oír el Ave Marìa por las calles de La Villa,  Llegò la Peregrinación a La Gruta de la Virgen de Lourdes, tradición religiosa que nos envuelve cada año en un manto de luz celestial. Con ella recordamos tantas personas comprometidas y aquí viene el recuerdo: la imagen del Sr. Marcos Vidao.  Hombre honesto, trabajador, casado por setenta y seis años (Bodas de Diamante, nada mas y nada menos) con Petra Trinidad López de Vidao, procreando una pila y un montón de hijos (Veinticinco) entre biológicos y criados.  Nietos cincuenta y uno, biznietos sesenta y dos, y trece tataranietos ¡Una guará!  Eran otros tiempos: ¡Oh, Dios proveerá!

Se le veía con su liquiliqui blanco, cruz con cinta morada a un lado del pecho  que distingue a los peregrinos que bajan de la Sierra del Sur  el Viernes de Peregrinación.  Con voz sonora, libro en mano, cantando alegre, recibía a los visitantes bajando las escaleras del Calvario en procesión para dirigirse a la Gruta de Lourdes.

Hombre fervoroso, creyente, buen vecino, siempre al lado de su gente. Parroquiano de la comunidad de Las Mercedes, inicia su vida laboral en las alfarerías y cultivos, luego con la venta de estos productos adquiere la fábrica de escobas La Esperanza.  Más tarde un camióncito que le serviría para llevar las escobas y traer verduras.  Esto lo hacía entre La Villa y Caracas, hasta que pasa al Hospital Asilo Santo Domingo trabajando con la Hermana Socorro y luego para el internado de niñas Padre Jiménez a manejar el autobús privado de la escuela.

Una anécdota del Sr. Marcos fue que le prestó el camioncito a su hermano José Gregorio quien  tuvo un percance: Se fue por un voladero por Los Teques y allí se lo dejó. Al llegar le cuenta lo sucedido y, con sabia paciencia, el Sr. Marcos le contestó:
-"¡Bueno, Dios me lo deparó, Dios me lo quitó sin más nada"

Así, entre la iglesia, su trabajo y su familia transcurrió su vida y a los noventa y dos años emprendió el viaje final a la Patria Celestial.


FOTO: Del archivo de la Familia Vidao

Agradecemos a las hermanas Flor y Rosana Hernández Pasquier en cuya casa escaneamos la foto.

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